En Yerba Buena lo conocen como “Pablito”. Tiene 17 años y severos problemas de adicción. Esta semana batió todos los récords: fue detenido dos veces en menos de 24 horas por haber ingresado a robar en tres domicilios. En ambas oportunidades quedó en libertad porque las víctimas se negaron a denunciar los hechos, por lo que ni la Policía ni la Justicia pudieron formular cargos en su contra.
El viernes por la mañana, el adolescente, después de las 10, ingresó a una vivienda de Santo Domingo al 800. Allí fue descubierto por la empleada doméstica. Logró escapar y a los pocos minutos ingresó al domicilio de Frías Silva al 600. Policías que realizaban recorridos de prevención lo detuvieron. Se lo acusó de tentativa de hurto y violación de domicilio, pero al no haber denuncia en su contra, se ordenó que fuera dejado en libertad.
El sábado, a las 6, volvió a ser arrestado por haber ingresado al domicilio de Frías Silva al 200. Otra vez fue aprehendido, pero al no haber ninguna acusación formal, como ocurrió al día anterior, se lo dejó en libertad. Las víctimas, según fuentes judiciales, dijeron que no realizaban las denuncias porque se trataba de un menor de edad y que no se tomaría ninguna medida en su contra. En ambos casos fue enviado al Centro de Admisión y Derivación (CAD) donde lo retiró su madre.
“Tenemos que respetar lo que dicen las leyes. Pero en este tipo de casos es muy importante que los vecinos realicen las denuncias correspondientes para que se inicie una causa, por más que sea menor. La Justicia puede dictar medidas en contra de él”, aseguró el comisario Carlos Daniel Ruiz, responsable de todas las comisarías de Yerba Buena. “Seguimos las instrucciones de nuestros superiores y seguiremos deteniéndolo cada vez que cometa un delito”, agregó.
“Pablito” es muy conocido en ese sector de la vecina ciudad. “Evidentemente busca lo que sea para venderlo y comprar droga. ¿Dónde está el Estado? Los del CAD no notan nada extraño que un adolescente ingrese dos veces en menos de 24 horas por la misma razón. Quizás no se le haga una causa penal, pero lo podrían obligar a que haga rehabilitación”, opinó el abogado Oscar Flores.
“La gente no denuncia porque entran por una puerta y sale por la otra”, resumió Juana de Mendilaharzu. “No hay que denunciarlos para que se hagan cargo. Todos se acordarán de él cuando mate a alguien”, la contradijo su amiga María Ester Fuente.